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:: jueves, julio 18, 2002 ::

Los españoles no confían en la prensa


La prensa pierde credibilidad entre los españoles | La radio es ya el medio más creíble (72%) para una audiencia que incluso coloca a la televisión (66%) por encima de la prensa (65%), según el último Eurobarómetro de la Comisión Europea, que analiza los hábitos informativos de los europeos


El problema de la prensa no es sólo hispano, el 62% de los europeos confían en la radio y la televisión y sólo el 46% lo hacen en la prensa. España tiene la prensa más creíble de Europa, seguida de Francia (61%9, Bélgica (60%), es decir, los países donde no existe prensa sensacionalista o su presencia es poco significativa.
El medio que más ha crecido en credibilidad ha sido la televisión, que ha subido diez puntos en España desde la primavera del año pasado.
Respecto al consumo de medios, el 65% de los españoles se informa por la televisión todos los días, mientras sólo un 20% lo hace por el periódico. La radio es utilizada para informarse a diario por el 24 % de los ciudadanos.
Una cuarta parte de los españoles no están interesados en la información, ya que no leen diarios ni escuchan informativos de radio nunca y sólo ocasionalmente ven informativos en televisión.

Cuando se pregunta por la confianza de los ciudadanos en las instituciones, la crisis de credibilidad es evidente en España, cuyos ciudadanos afirman que confían en las ONG´s (un 67%), las Naciones Unidas (66%) y las instituciones asistenciales y de caridad (65%). Ni los gobiernos –nacional, autonómico y locales–, ni los políticos, partidos e instituciones financieras, como tampoco el Ejército, la Policía o la Administración están entre las instituciones confiables para los españoles, como sí ocurre en otros países. La media de confianza europea señala al ejército, la policía y las Naciones Unidas como las instituciones más confiables.
Los principales temores de los ciudadanos son el terrorismo, las armas masivas –nucleares, químicas y biológicas–, el crimen organizado, los accidentes nucleares y los conflictos étnicos.
:: Juan Varela | 9:11 a. m. | permalink [+] ::
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Renacimiento tras la catástrofe on line


Los expertos y responsables de las ediciones on line de los grandes medios están divididos sobre el futuro de internet como vehículo de información y contenidos. Tras la debacle causada por la recesión económica norteamericana y la crisis de la burbuja de la nueva economía, el panorama no es nítido. Los expertos, divididos sobre la gratuidad de los contenidos en internet y el retorno económico que pueden producir, avanzan algunas tendencias:

Vuelta a los orígenes ::: Es hora de pequeñas redacciones y presupuestos ajustados dirigidos a recuperar lo esencial del negocio: identificar las necesidades de los navegantes y responder con información. Aparcar las veleidades tecnológicas de última generación y los servicios de dudosa utilidad.

Experimentación controlada ::: Búsqueda de servicios y nuevas tecnologías con sentido, que desarrollen potencias y oportunidades claras. Aparcar los sueños de ciencia ficción.

Construir cadenas de información digital ::: La última tendencia es agrupar las webs al estilo de las cadenas de diarios y aprovechar las ventajas de información, servicios, publicidad y marca que se consiguen. RealCities, de Knight Ridder es uno de los ejemplos más relevantes. En el mundo digital ocurren cosas aún impensables en el analógico, como que bajo la misma marca convivan diarios que no pertenecen a las mismas compañías.

Convergencia y consolidación ::: Creación de redacciones multimedia y búsqueda de socios que aporten video o audio para enriquecer las webs y los servicios y formatos que se ofrecen.

El universo on line no es infinito ::: La selección también ha llegado a internet. Grandes marcas de la nueva economía se han hundido cuando se ha empezado a cobrar por los contenidos o cuando la burbuja de ideas sin beneficios ha pinchado. La mayoría de las star ups ha muerto y el universo digital vuelve a ser territorio de la vieja economía y de sus viejas leyes de marca, calidad de contenidos y capacidad de generar beneficios.

El futuro ya comenzó ::: Servicios wap y UMTS para telefonía móvil, información y publicidad para dispositivos móviles como PDA´s y microordenadores. Según Paul Saffo, uno de los gurús digitales más renombrado: “El futuro ya está aquí, pero aún no lo han distribuido”.
:: Juan Varela | 9:03 a. m. | permalink [+] ::
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La ética, base de la credibilidad


La credibilidad es uno de los argumentos principales para mantener el valor de los medios y la profesión periodística. Frente a la banalización de la información, el infotainment y el “todo vale”, los medios periodísticos serios y responsables, con conciencia de su misión y valores, tienen la obligación de mantener y reforzar su credibilidad para establecer un lazo profundo con su público, participar positiva y activamente en la vida pública y ejercer en toda su dimensión los valores de la profesión periodística.

A menudo la competencia, la rapidez y la necesidad de informar sume a los profesionales en vacíos o en prácticas que deben ser siempre analizadas con criterios éticos para no correr el riesgo de defraudar a la audiencia.
El público es cada vez más crítico con los medios y la prensa ha perdido confianza en los últimos años y la sigue perdiendo cada día. El público no se fía de los medios y por eso vuelve a la comunicación interpersonal, que ahora se busca sobre todo en Internet. Además de mejorar los contenidos, el estilo y la forma de los diarios es imprescindible aplicar criterios éticos que afiancen la misión de los medios y sus lazos con la audiencia.Periodistas 21 quiere animar la reflexión profesional y el comportamiento ético de las redacciones y los medios.

Algunos elementos claves para una conducta ética:
Precisión, rigor y credibilidad
Independencia
Búsqueda del interés público
Distinguir hechos y opiniones
Integridad y responsabilidad
Cuidadoso tratamiento de la violencia
Exquisito respeto a las personas y su intimidad
Protección radical de los derechos de los menores
Respetar los derechos de las víctimas
Evitar la discriminación y el estereotipo
Defender la presunción de inocencia
Facilitar los derechos de rectificación y réplica
Evitar el acoso a las personas.
:: Juan Varela | 8:53 a. m. | permalink [+] ::
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Atrapados en la Red: el dilema de Saturno


Los diarios electrónicos devoran a sus progenitores de papel | Los nuevos medios no crean más interés por la información | Casi la mitad de los internautas están dispuestos a sustituir el papel por la pantalla | Los jóvenes y los lectores de mayor poder socioeconómico son los menos fieles al papel

El 46% de los lectores de diarios en Internet norteamericanos están dispuestos a dejar de leer los de papel, según un reciente estudio de la Newspaper Association of America (NAA). Otra encuesta, del Pew Research Center, afirma que la oferta de información 24 horas y su mayor accesibilidad y gratuidad no están aumentando el consumo de información. Sólo el 25% de los norteamericanos buscaron noticias en Internet la última semana frente a un 23% hace dos años.
Este último estudio indica además que los grupos sociales y raciales que se hacen usuarios de la Red no lo son de las versiones digitales de los medios informativos.

El estudio sobre los diarios en Internet de la NAA intenta averiguar si las ediciones digitales perjudican a las de papel y los resultados son bastante claros: existe una tendencia creciente a sustituir el diario por Internet entre los lectores más jóvenes –que todavía no han adquirido el hábito de la lectura y están educados en el ciberespacio– y entre los más formados.
Lo más preocupante es que sólo el 48% de los internautas consumen noticias en Internet. La brecha entre los interesados en la información y los que no, existente en el mundo analógico o de papel, se mantiene y amplía en Internet.

El silogismo perverso sería:
Sólo una parte de la población está interesada en las noticias (36% si hablamos de los diarios en España, 60% en EE UU) y sólo una parte de la población es usuaria de Internet (22% en España, 55% en EE UU). De los usuarios de Internet, sólo menos de la mitad son consumidores de información en la Red. Por tanto la amenaza de futuro es mayor, ya que cuanto más joven es la audiencia más se inclina por el medio electrónico y menos interés demuestra en la información.

Pero el dilema de Saturno (que no podía dejar de engendrar hijos para luego devorarlos por temor a ser destronado) dice que los diarios deben estar en Internet para llegar a los lectores más jóvenes y no perder terreno –informativo, publicitario y corporativo– frente a los medios electrónicos, bien nacidos en Internet o televisiones y radios, que compiten en la Red con los diarios en información y texto. Con su presencia en Internet, los diarios arrostran los riesgos del efecto sustitución, aumentan su exposición a la competencia y ofrecen gratis lo que siempre han cobrado. Tres problemas a los que hay que debe darse solución a través de la oferta de contenidos, políticas de marca y nuevas estrategias publicitarias.

El pago por contenidos está muy lejos de ser aceptado por los internautas, sólo dispuestos a desembolsar su tarjeta de crédito por contenidos muy especializados y de alta calidad. El mayor rendimiento que han conseguido por el momento los diarios norteamericanos de la Red es el aumento de las suscripciones debido a las ofertas promocionales en Internet.
Unos pocos han conseguido además iniciar un desarrollo multimedia que les ha hecho capaces de aliarse con medios electrónicos y audiovisuales o producir contenidos “con imagen de marca” para medios audiovisuales.

El estudio de la NAA norteamericana, el primero centrado en la sustitución de los diarios por sus webs, indica que:
los diarios locales son los principales proveedores de información local en Internet, por encima de las guías de ciudades y otros portales locales;
los lectores de diarios en Internet son los de mayor formación, ingresos y los que más tiempo dedican a la información; están mejor situados sociológicamente y como target que el resto de usuarios de Internet;
además del e-mail, las tres razones principales por las que la gente usa Internet son, por orden: las noticias nacionales e internacionales, las locales y el entretenimiento.

El estudio señala algunos desafíos y obstáculos inmediatos para que los diarios no pierdan su fortaleza:
un tercio de los lectores de diarios en Internet ha dejado ya de leer en papel;
casi la mitad de los lectores de información local en Internet aseguran que leen menos diarios;
sólo la mitad de los usuarios de Internet son consumidores de información;
las guías y los servicios de Internet como Yahoo! o America on Line son consideradas más atractivas para buscar información de entretenimiento y servicios locales que los diarios;
la interactividad y la capacidad multimedia son los puntos más débiles de los diarios en Internet, según los lectores.

Los medios más afectados por la reducción de lectura en papel provocada por Internet son, en este orden:
los diarios nacionales;
las páginas amarillas;
los diarios locales;
la información local por televisión;
y la radio.

Cuando se pregunta a los internautas porqué usan la Red en lugar del soporte tradicional afirman que:
por la inmediatez y actualización de la información, 38%;
por la posibilidad de hacer búsquedas, 34%;
para buscar más información sobre algunas noticias, 32%;
para acceder a información no disponible en la versión papel, 31%.
:: Juan Varela | 8:34 a. m. | permalink [+] ::
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Retorno a lo local y recelo de lo ajeno



El 11-S no ha desembocado en un aumento de la audiencia | Los ciudadanos mantienen sus intereses y preocupaciones con un mayor recelo por lo ajeno, pesimismo económico y ansia de seguridad | La crisis ha provocado una fuerte contracción publicitaria que todavía no se ha recuperado

Bin Laden no ha dejado buenas noticias para los medios: poca audiencia y menos publicidad. El público se ha decantado por la estrategia del caracol y los anunciantes se han espantado. Como siempre, el dinero es miedoso y los ciudadanos se han vuelto a mirar hacia dentro: los asuntos relacionados con la globalización y las migraciones han ganado espacio en la información nacional y local.
Los medios explotaron con las Torres Gemelas –coberturas especiales, gran esfuerzo informativo, páginas y horas de emisión… – y el interés se disparó por unos días, pero no tanto como para recuperar la querencia por los medios. Las ventas mundiales de periódicos subieron sólo un 0,46 por ciento en 2001 respecto al año 2000.
En enero, el euro provocó un terremoto mucho mayor en el público. Los ciudadanos no gastaron mucho tiempo y dinero en el 11-S y sus consecuencias, sin embargo, el terrorífico “efecto euro” provocó una caída de la difusión de diarios y revistas como no se recordaba en España (alrededor del 20% en algunos casos).

Los ataques terroristas a Estados Unidos del 11 de septiembre no han despertado el interés del público por la información internacional todo lo que se presumía. Tanto en España como en Europa y en Estados Unidos se ha registrado un pequeño aumento en el interés por la información internacional, pero los ciudadanos han vuelto pronto a sus preocupaciones habituales y la crisis internacional ha desembocado en un mayor interés por lo propio, eso sí, con un ojo receloso puesto en todo lo que viene de fuera y en la economía. Lo más decisivo que ha dejado el 11-S para los medios ha sido una fuerte crisis publicitaria con un descenso mundial del 7% en términos reales.

El día después de los ataques los diarios españoles aumentaron su difusión una media de un 20% y en algunos casos se duplicaron las ventas, las conexiones con Internet a los medios norteamericanos se bloquearon y las televisiones llegaron a emitir seis horas diarias de telediarios. Lo mismo ocurrió en toda Europa y en Estados Unidos, la información sobre los atentados ocupó la mayoría del tiempo y recursos de los medios. Nueve meses después las cosas están prácticamente dónde estaban antes del 11-S.
Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 97% de los españoles siguió el ataque a EE UU por la televisión, algo menos del 48% lo hicieron por los diarios (12 puntos más que los lectores habituales) y sólo menos de un 7% se conectó a Internet para seguir la tragedia.
En la mente de los periodistas se ha impreso con mayor fuerza la necesidad de información profunda y trascendente, con un ligero repliegue de las informaciones más triviales. Esta conciencia ha hecho que crezca la dedicación a la información internacional, la política y la derivada de problemas globales. En el público el impacto ha desembocado en un repliegue sobre la propia comunidad y sus problemas.

La falta de interés por los acontecimientos internacionales es patente cuando se estudian las cifras de difusión y audiencia del año 2001. Pese a las grandes noticias, en España bajó la audiencia de casi todos los medios, incluidos los diarios, que descendieron en total algo menos de un punto para quedarse en un 35,9% de la audiencia total. La televisión se mantuvo (89,2%), aunque con una ligera tendencia descendente, y prácticamente sólo subió Internet (20,4%), aunque con una desaceleración en su crecimiento.

Uno de los ejemplos más ilustrativos de giro informativo es el vuelco serio de la prensa sensacionalista británica. El Daily Mirror, segundo diario del país tras The Sun, anunció a bombo y platillo que se acababan las chicas en tetas y que reduciría al mínimo la cobertura de los famosos para hacer su agenda informativa más seria y profunda. No en vano el Mirror fue nombrado Mejor Diario de Gran Bretaña en 2001. Su director, Piers Morgan, fichó a reporteros y comentaristas estrella de los “quality papers” y lanzó una guerra que se ha prolongado con otra batalla de precios: diarios a 20 peniques (alrededor de 0,30 euros). Morgan lo tiene claro: está dispuesto a hacer del Mirror un diario respetable aunque pierda lectores en el corto plazo.

En EE UU, la circulación se ha mantenido y la publicidad cayó un 11,5%. Todavía se ve con escepticismo la recuperación y en estos meses no se ha hablado más que de despidos en las redacciones, la crisis de los telediarios de las grandes cadenas, del récord de premios Pulitzer del New York Times por la cobertura del 11-S y del rediseño del Wall Street Journal.
Los costes informativos se dispararon –equipos en Nueva York, reporteros desplazados a Afganistán, freelance en todo el mundo, compra de crónicas especiales a las agencias– y la publicidad se retiró de los medios: primero por respeto a las víctimas y luego por miedo a la recesión.

A pesar de lo que pueda parecer, aumentos de 130.000 ejemplares diarios de difusión en septiembre sólo se registraron en diarios como The New York Times. The Washington Post vendió 10.000 ejemplares diarios más en las semanas siguientes a la tragedia, pero la mayoría de los diarios norteamericanos ganaron en 2001 entre un 0,5 y un 1,5% de circulación.
Sólo los grandes diarios crecieron, los que ofrecen más información nacional e internacional en un mercado dominado por la información local. Los telediarios de las grandes cadenas aumentaron tres o cuatro puntos su audiencia y después de unos meses de una gran carga de información internacional, el tiempo ocupado por ella se ha estabilizado en alrededor de un 20%, cinco o seis puntos por encima de las cadenas españolas.

El 81% de los estadounidenses sintonizaron las noticias en la televisión los días siguientes al 11-S. Veinte días después, a primeros de octubre, sólo el 67% de los americanos continuaban viendo las noticias en la tele.
Las grandes crisis nunca son buen negocio, ni siquiera para las malas noticias.

Según el Pew Research Center, un instituto altruista de estudios de opinión y sobre la prensa muy respetado en EE UU, en 1996 el 62% de los norteamericanos decían estar interesados en la información internacional; en 2000 lo estaban un 59% y ahora lo están un 65%, una pequeña diferencia de tres puntos en seis años y de seis puntos sobre el año anterior a la tragedia.

Los ciudadanos están proyectando los problemas internacionales sobre sus propias vidas y, por tanto, no les interesa tanto lo que ocurre en el extranjero como la incidencia en sus vidas de esos acontecimientos. De ahí el crecimiento de la preocupación por temas como la seguridad, el terrorismo y la inmigración.

En España, según los barómetros del CIS, las preocupaciones de los ciudadanos no han cambiado por el 11-S, aunque se han agudizado algunas tendencias. Al 73% le preocupaba la crisis internacional en octubre, pero ya entonces la mitad de los españoles pensaban que los radicales islámicos no atacarían España. También más de la mitad de los encuestados pensaban entonces que el nuevo escenario no alteraría el comportamiento criminal de ETA. Pero, lo que es más relevante, el 97% ya afirmaba que la tragedia no había alterado sus planes de vida y ni siquiera los de viaje (95%).

Según la encuesta de abril de este año, la inmigración preocupa ahora a más del 14% de los ciudadanos, la guerra de Afganistán al 0,9%, el terrorismo a más del 58% y la inseguridad ciudadana a casi el 19%. El paro es la principal preocupación del 70% de los españoles.
En septiembre de 2001 (antes de los atentados), la inmigración preocupaba al 14%, el terrorismo al 75,6% y la inseguridad ciudadana al 9%. El paro preocupaba entonces al 65%.

Por orden, los principales problemas de los españoles en abril de 2002 son:
El terrorismo, el paro, la droga y el alcoholismo, la inmigración, la situación económica, la inseguridad ciudadana y la delincuencia.
Y en septiembre pasado:
El terrorismo, el paro, la droga y el alcoholismo, la inmigración, la situación económica, la inseguridad ciudadana y la delincuencia.
Los mismos.

Igual difusión, casi similar consumo de medios y las mismas preocupaciones. Menos papel y menos publicidad. Ésos son los resultados del 11-S para la prensa española.

El diario Le Monde ha acusado a los medios de impulsar el triunfo de la derecha en Francia por su cobertura exagerada de la inseguridad ciudadana y los problemas de la inmigración. En Inglaterra un sondeo reciente coloca al periodismo entre las 10 profesiones más denostadas, al igual que a la política y al Gobierno. No son buenas noticias. Se podría dar la vuelta al viejo adagio de Lord Northcliffe: “Good news, no news” (”Las buenas noticias no son noticias”), para decir que las malas tampoco.

El estudio antes reseñado de Pew Center Research es el más completo del que se dispone sobre las consecuencias del 11-S en los hábitos y concepciones informativas de los ciudadanos. Aunque se refiere a Estados Unidos, parte de sus resultados se podrían extrapolar. Algunos datos:
El 65% de los norteamericanos está interesado en la información internacional, frente a un 62% en 1996, sólo tres puntos de diferencia. Acontecimientos no relacionados con el 11-S, como las elecciones francesas o el golpe de Estado en Venezuela sólo han interesado a un 6% de la audiencia.
El rápido crecimiento de internautas en busca de información se ha frenado. En abril de 1998, el 13% de los encuestados buscaban noticias en Internet, la proporción creció al 23% en 2000, pero en abril de 2002 sólo eran el 25%, un pequeño aumento del 2% en dos años, cuando ya más de la mitad de los hogares norteamericanos tienen conexión a la Red.
El 32% de los norteamericanos ve los telediarios principales y otro 33% ve las cadenas de noticias en el cable. Sólo un 5% más de los que veían los telediarios en 1993, cuando sólo la CNN peleaba por un espacio entre los medios de referencia.
El interés por los diarios continúa descendiendo. Sólo el 41% de los encuestados leyó el diario ayer, frente a un 47% en 2000 y un 58% en 1993.
La televisión concentra una audiencia más conservadora y los diarios se sitúan más a la izquierda.

En el estudio aparecen indicios de que algunas grietas se agrandan:
Los lectores de diarios son cada vez más viejos.
Se agudiza la división social entre una élite formada y lectora, y una mayoría de la población sin estudios universitarios y no lectora;
Los letrados –llamémosles así– están interesados fundamentalmente en, por orden, la información internacional, la nacional y la local. A los menos letrados les atraen los sucesos, la información local, la de salud y los deportes.

Por último, en cuanto a las tendencias en los apetitos informativos (ver tabla al final del mensaje) se registra un alza relevante del interés por la información más próxima (local, con 5 puntos) y por la internacional (que sube 7). En el resto de las áreas se registra un pequeño cambio a favor de la información nacional, y se mantienen los sucesos, ciencia y tecnología, economía, ocio y espectáculos y consumo.
:: Juan Varela | 8:27 a. m. | permalink [+] ::
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